Categories Menu

Publicado por el 13 08, 2014 en Salud | 1 comentario

La hipertensión arterial, esa amenaza permanente

SandíaEn la población general adulta de España, la prevalencia de la hipertensión arterial es de aproximadamente un 35%, y llega al 40% en edades medias y a más del 60% en los mayores de 60 años. (Fuente: JR Banegas, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, de la Universidad Autónoma de Madrid). Como se ve, se trata de un problema de dimensiones importantes, cuyas consecuencias para la salud pueden llegar a ser muy graves.

 

¿Qué es la presión arterial?

La presión arterial es la fuerza que el caudal de sangre que circula por las arterias ejerce sobre la pared de las mismas. Depende de dos factores: el caudal y el calibre de los vasos, que están inversamente relacionados.

El corazón bombea sangre de forma cíclica: el ventrículo izquierdo se contrae (sístole) y expulsa la sangre a las arterias, para luego relajarse (diástole) y volverse a llenar de sangre. La cifra mayor de nuestra presión arterial corresponde a la sístole y se llama presión arterial sistólica, y la menor, a la diástole, presión arterial diastólica.

 

¿Qué es la hipertensión arterial?

Puede definirse como la elevación mantenida de la presión arterial por encima de lo normal. Es decir, hay hipertensión arterial cuando la sangre circula por las arterias a una presión mayor de lo deseable para la salud. Así, según sean las cifras de presión arterial, se habla de lo siguiente:

o Tensión arterial normal: Menor de 130/Menor de 85

o Tensión arterial normal-alta o prehipertensión: 130-139/85-89 o Hipertensión arterial (HTA): 140/90 y superiores

– HTA grado 1: 140-159/90-99

– HTA grado 2: 160-179/100-109

– HTA grado 3: 180/110 y superiores

 

La mayoría de las personas con hipertensión arterial no presentan síntomas al principio; pero con el tiempo, si la hipertensión no se trata producirá complicaciones cardiovasculares a diferentes niveles. El grado de control de la presión arterial debe adecuarse a cada paciente, pues depende de su riesgo cardiovascular individual y de la presencia de otras enfermedades como la diabetes mellitus o la insuficiencia renal. En general, la norma que se acepta es que en la mayoría de los pacientes la presión arterial debe mantenerse por debajo de 140/90 mm de mercurio; lo ideal sería 120/80 mm de mercurio. Los niveles de presión arterial “objetivo” deben alcanzarse de forma progresiva.

 

Consecuencias de la hipertensión arterial

Las complicaciones en los órganos diana por la hipertensión arterial pueden ser muy importantes.

–  En el cerebro: puede ocasionar encefalopatía hipertensiva o hemorragia intracraneal, por rotura y sangrado de las arterias cerebrales. Con severas consecuencias y secuelas.

–  En los ojos: la retinopatía hipertensiva es un problema frecuente. Se lesionan las arterias de la retina y se produce una disminución de la agudeza visual, hasta llegar a la ceguera en los casos más graves.

–  En el corazón: la hipertensión arterial puede producir cardiopatía hipertensiva, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular…

–  En los riñones: puede provocar nefroangiosclerosis, en la que se lesionan las arteriolas renales, ocasionando una enfermedad renal crónica. Es decir, una insuficiencia renal, que en muchos casos puede precisar de diálisis y de transplante renal en último término.

–  A nivel de las arterias periféricas, la hipertensión arterial mantenida en el tiempo puede provocar la formación de aneurismas (dilataciones de las arterias; en esa zona la pared es más delgada lo que aumenta el riesgo de rotura y sangrado), la aparición de úlceras en piernas (muy dolorosas)…

 

La hipertensión arterial como factor de riesgo cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares (enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos) continúan siendo la primera causa de muerte en los países occidentales (más de 2 millones de muertes al año en la Unión Europea). De estas enfermedades, la cardiopatía isquémica es la responsable del mayor número de muertes.

El riesgo coronario es la probabilidad de sufrir un evento coronario (infarto agudo de miocardio o muerte por cardiopatía isquémica) en un periodo determinado de tiempo, generalmente 5 o 10 años. Los factores de riesgo cardiovascular son:

–  Hipercolesterolemia

–  Hipertensión arterial

–  Diabetes mellitus

 

No fumar–  Tabaquismo

–  Obesidad

–  Falta de ejercicio, sedentarismo

–  Estrés y ansiedad

–  Antecedentes familiares-Genética

–  Edad y sexo

 

Los estudios científicos demuestran que la adición de más de un factor de riesgo cardiovascular, aumenta el riesgo de presentar un episodio coronario de forma exponencial. Así, el riesgo que confiere una hipercolesterolemia aislada, aún con valores muy elevados, será inferior al riesgo existente de sufrir un episodio coronario cuando la hipercolesterolemia se asocia a otros factores de riesgo cardiovascular, como tener la tensión arterial elevada o padecer diabetes.

 

La tendencia actual es que las estrategias de intervención actúen sobre todos los factores de riesgo de la enfermedad coronaria.

1 Comment

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *